sexta-feira, 26 de outubro de 2007

Montaigne

Conheci Montaigne há pouco tempo, o que é uma pena. Recomendo a leitura dicumforça. Depois comento mais alguma coisa sobre ele, mas adianto que é uma das minhas leituras de cabeceira atualmente. Agora colo aqui apenas um trecho dos seus Ensaios (Ensaio I, cap. XXXIX, Da solidão), que tem muito a ver com o penúltimo post. Infelizmente não achei o texto em português, então vai em espanhol mesmo - não acredito que seja um problema.

Como dijeran a Sócrates que un individuo no había modificado su condición después de haber hecho un viaje: «Lo creo, respondió, sus vicios le acompañaron.». “¿Por qué ir en busca de regiones alumbradas por otro sol? ¿Acaso basta para huirse así mismo el huir de su país?”. Si el cuerpo y el alma no se desligan del peso que los oprime, el movimiento concentrará sólo la carga, como en un navío las mercancías ocupan menos espacio después del viaje. Mayor mal que bien se procura al enfermo haciéndole cambiar de lugar; el mal se comprime con el movimiento, como la estaca se introduce más en la tierra cuanto más se la empuja. No basta dejar el pueblo, no basta cambiar de sitio, es preciso apartarse de la general manera de ser que reside en nosotros, es necesario recogerse y entrar de lleno en la posesión de sí mismo. “He roto mis ligaduras, me diréis. ¿Pero acaso el perro que después de prolongados esfuerzos logra por fin escapar, no lleva casi siempre consigo buen trozo de su cadena?” Llevamos con nosotros la causa de nuestro tormento. No poseemos libertad completa; volvemos la vista hacia lo que hemos dejado y con ello llenamos nuestra imaginación: “Si nuestra alma no está bien gobernada, ¡cuántos son los combates que tenemos que sostener y cuántos los peligros que tenemos que afrontar! ¿Qué cuidados, qué temores, qué inquietudes no desgarran al hombre víctima de sus pasiones? ¿Qué estragos no producen en su alma el orgullo, la licencia, la cólera, el lujo y la ociosidad?”

Radica el mal en nuestra alma, y por consiguiente de ella no puede desligarse. Así, pues, es inevitable que aquélla se recoja y se asile en sí misma: tal es lo que constituye la soledad verdadera, que puede gozarse en medio de las ciudades y de los palacios, pero que se disfruta, sin embargo, con mayor comodidad en el aislamiento. Y pues que tratamos de vivir solos, prescindiendo de toda compañía, hagamos que nuestro contentamiento dependa únicamente de nosotros; desprendámonos de todo lazo que nos sujete a los demás; ganemos conscientemente él arte de vivir conforme a nuestra satisfacción.

Um comentário:

Ticous disse...

Um texto difícil e em outra língua? Ah, valeu! Eu mal domino o português.
Vou te passar um problema de mecânica quântica e grego pra você ver o que é bom.